Paisajes

Las Fotografías de José Caruncho
Sandy King

En esta presentación sobre las fotografías del artista José Caruncho, sería apropiado discutir brevemente acerca de la historia y evolución del Paisaje como un género fotográfico. Así mismo, tener en cuenta el problema de su interpretación y significado. El Paisaje ha sido uno de los temas más perdurables en la fotografía y muestra una estrecha conexión conceptual con la pintura de los siglos XVIII y XIX.

Artísticamente, el significado de la palabra «Paisaje» ha cambiado su uso a través de la historia; en su acepción original esta palabra se encuentra en el vocabulario de la pintura Holandesa con un simple significado; «vista que puede ser capturada en un lienzo». La imagen incluía a personas, animales, casas y distintos tipos de construcciones así también como vistas de la naturaleza.

Con esta corta introducción espero reflexionar sobre la fotografía de paisajes de José Caroncho la cual tiene una cercana relación con la larga tradición del paisaje. En la fotografía, el término «paisaje» vino a ser entendido como una escena natural que excluía la figura humana aunque no aquellos indicadores tangibles de su presencia.

La ausencia de la figura humana enfatizaba el concepto del paisaje como símbolo que necesita ser interpretado en vez de ser tomado literalmente. En el siglo XIX, donde el concepto religioso de que la naturaleza era creación de Dios, el paisaje era visto como una manifestación divina concediéndole un sentido de autoridad y magnificencia. Tal idea, se convirtió en un vehículo de una estética ideal con altos componentes morales.

En el siglo XIX esta visión de la naturaleza fue vista como la suprema manifestación de Dios. El trabajo artístico del fotógrafo paisajista norteamericano Ansel Adams está basado sobre lo sublime y conceptúa la presencia del Dios fotografiando extensos y conmovedores paisajes desérticos. Esta tendencia en la fotografía del paisaje floreció principalmente en el occidente de los Estados Unidos. De la misma manera en Europa el paisaje Alpino fue motivo de inspiración para los fotógrafos quienes incorporaron este género en sus fotografías.

Por otro lado, el canon de «Belleza pura» se diferencia de lo sublime. Es belleza pero no majestuosidad. La belleza pura es el resultado de fuerzas naturales que emergen y culminan en lo sublime de la esencia, la armonía y proporción. Esto lo podemos apreciar en el género del paisaje de los artistas de Nueva Inglaterra y mucha parte de Europa los cuales representan en sus obras esa armonía y proporción de la naturaleza.

Entre esos dos cánones estéticos es «lo pintoresco» lo que representa la transición, y muestra un mundo en vía de decadencia entre lo sublime y la belleza pura. Es el mundo de arboles marchitos, incipientes caídas de aguas convulsionadas, corrientes de agua; es decir: un concepto diferente en la representación de la belleza donde abunda la textura y los detalles.

En la propuesta fotográfica de José Caruncho se encuentran imágenes que representan lo sublime y la belleza pura pero no lo majestuoso. Su fotografía muestra el aspecto pintoresco que rodea el paisaje de Galicia donde el artista elaboró la mayoría de sus fotografías; ellas comparten las categorías de lo pintoresco y lo bello.

Muchos especialistas en esta técnica estarían de acuerdo que, en la actualidad, no hay una visión unificada en el papel, el lugar y la misión de la fotografía en el campo de las artes. La fotografía contemporánea es conceptual y refleja una idea postmoderna donde la frialdad y la desarticulación de su objetivo aparecen frecuentemente como normas estéticas. Así, los fotógrafos son frecuentemente elogiados no por la manera como ellos ven el mundo sino por la forma como lo adaptan a algún mecanismo conceptual superfluo. El fin de la fotografía no es solo ver y captar imágenes para que perduren en el tiempo, es ratificar la contingencia de ciertos códigos sociales y conceptos artísticos puros que afirman el significado acerca de lo que es en sí misma más que el tema específico.

A pesar del dominio que ejerce la imaginería conceptual en muchas áreas del arte, este tipo de fotografía postmoderna no ha suplantado la visión tradicional de la fotografía, la cual está fundamentada en descubrir, grabar y revelar los objetos encontrados en la naturaleza concediéndoles un carácter de pureza y sensibilidad; aspectos que hacen parte por excelencia de su larga y vasta tradición artística. En mi opinión, es en la más noble y transcendente visión de la fotografía donde debemos ubicar la obra de José Caruncho.

Este artista es el primer y más importante fotógrafo que concreta con originalidad las cualidades básicas de la fotografía tradicional. Él capta en un sujeto un conjunto extraordinario de complejas texturas, tonalidades y líneas que se diferencian las unas de las otras consolidándose en una imagen única y contundente.

La técnica de la fotografía puede ser utilizada para hacer otras cosas, tales como: negar la importancia del objeto en la realidad o aventajar las cualidades únicas del medio. Esto viola lo que Paúl Strand llamó «la leyes de la fotografía». Strand uno de creadores del modernismo en este campo, en su artículo «El motivo del arte en la fotografía», explicó: «en la fotografía, como en la vida, hay leyes a las que debemos adaptamos y seguir óptimamente. Una de esas leyes es el respeto por las cualidades inherentes del medio. Es decir, el no cuidar de la integridad fotográfica, tendría resultados funestos».

Hay un objetivo puro en la fotografía de José Caroncho: Reconocer que el sujeto y su lugar en el mundo es más importante que los discursos culturales y símbolos sociales que pueden ser codificados en una imagen. Caruncho nos trae los objetos del pasado en su contexto histórico a una realidad situada en otra época.

Alguien quien haya mirado las imágenes de los monumentos megalíticos y rocas antropomorfas en su libro «Rocas del tiempo» reconocerá las posibilidades y lecturas que realiza el observador cuándo este interactúa con la obra; es en ese proceso creativo,  donde la imaginación e interpretación determina la verdadera misión de la obra de arte.

No podemos negar que José Caruncho ha retratado estos objetos milenarios con un profundo respeto y afinidad por el tema: sus fotografías les conceden al objeto un nivel simbólico, es la abstracción pura de la forma la cuál transciende la realidad cotidiana, elevándola a una dimensión más allá de la existencia del mundo tangible.

Consistente a los principios tradicionales de la técnica de la fotografía, la obra de Caruncho muestra una visión y comprensión profunda del tema. En la actualidad, los trabajos fotográficos contemporáneos presentan ligeras aproximaciones del tema que vacilan entre la superficialidad, la decadencia y el deterioro de su esencia.

Sobrepasando este estado de confusión al que ha sido sometida la fotografía, la obra de Caruncho rescata la esencia primitiva de aquellos remanentes históricos otorgándoles continuidad y permanencia. El sello característico de las fotografías de Caruncho son la destreza y el afán por mantener los principios puros de la técnica, que le permiten plasmar todo detalle en una verdadera dimensión que va mas allá de la mera técnica; sus fotografías poseen el refinamiento y la exclusividad que lo posicionan a la misma categoría de fotógrafos tales como: Ansel Adams, Edward Weston y Paul Strand.

La fidelidad en la representación del modelo ha sido una constante en casi toda manifestación de arte pictórico y fotográfico de cualquier época. La atención y precisión en el detalle siempre son asociadas en arte con la visión pura de la realidad. Esta declaración la ratifican las obras de Caruncho que hablan de la realidad y representan las experiencias del artista de una manera estética. Entre las virtudes de la fotografía de Caruncho,es su habilidad de imprimir fielmente cada tonalidad, detalle y textura de la naturaleza.

No obstante, su propuesta fotográfica no se queda solo en el hecho de la representación fiel sino en la experiencia estética y pulcritud de la técnica. Caruncho propone una interpretación y dialogo profundo entre el espectador y la imagen; se pudiera decir que el espectador hace suyas las experiencias del artista.

En un esfuerzo por perpetuar la tradición de la técnica y al mismo tiempo por lucrarse de ella, José Caruncho utiliza una cámara antigua de formato 13×18 centímetros «Thomton Pickard» con la que obtiene sus fotografías de alta resolución y detalle. Este fotógrafo aún con las limitaciones que tiene por este tipo de equipo, su peso y falta de movilidad, ha hecho que su trabajo trascienda aspectos técnicos y se ubique en uno de los más importantes y consolidados fotógrafos contemporáneos.

                                                                     Sandy King                                                                      

                                                                    Carolina del Sur, 2005          

 

 

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